El amor, llega, pega fuerte, nos hipnotiza durante una temporada y después nos obliga a enfrentarnos con la pura realidad: nada es eterno. Y no es que el amor no pueda serlo, lo que no es eterno es ese mágico estado del principio, cuando el romanticismo se presenta en estado puro y las mariposas que anidan en nuestro estómago solo nos dejan decir «Te quiero» por vigésima vez en el día, «Qué guapa estás» en pijama y despeinada o «Te echo de menos» dos horas después de habernos despedido. Esta fase, por desgracia, no suele durar.
Con el tiempo, el entusiasmo y la pasión se apaciguan, las palabras cariñosas empiezan a parecernos ridículas y, si no tenemos cuidado, la relación se convierte en un día a día monótono que corre el riesgo de enfriarse para siempre.
A veces se dan por hechas muchas cosas. Pensamos que al vivir en pareja ya no es necesario esforzarse, y esto es un gran error. A la pareja hay que conquistarla cada día porque los peores enemigos de una relación son la rutina y el aburrimiento. Mantener ciertas dosis de romanticismo refresca la relación y nos hace recordar los buenos momentos vividos. Por eso es importante cuidar los detalles, sorprender a nuestra pareja de vez en cuando y, sobre todo, reforzar los vínculos de unión a través de la diversión y la creatividad.
-No sabes cuanto duele ver como se termina la magia en esto tan nuestro, no sabes lo que duele ver como la persona que tienes al lado cambia por momentos, hasta el momento de no llegar casi a conocerlo, hasta el momento de que miles de ideas se te lleguen a pasar por la cabeza, volviendote loca.. No quise creerme lo que tanto me decian de que tarde o temprano aquella magia se perdia, contigo no, pensaba que yo tendria al unico hombre que no dejaria que la magia se perdiera.. Ya no está, y no se por donde buscarla, no se donde puede llegar a esconderse, regálamela de nuevo por favor, y no vuelvas a perderla, no sabes lo importante que puede llegar a ser para mi, para nosotros..
-13.05.2012-
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